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martes, 8 de marzo de 2011

Esta tarde.

Esta tarde, dolorosamente definitiva
Clavo y martillo en mano
Crucifico en el olvido esto
que en islas, en perfumes, en arrecifes  de su ternura
Vuelve como océano estrellado a mis brazos.
Demasiado fuga de Bach en un ramo de abrazo
clandestino.
Demasiada plenitud de aurora en un despertar.
Ay, demasiado nocturno para los extraviados paisajes de mis labios.
Naufragar un  día, en esa partitura tendida sol
Sobre la fa de esa leve obertura  donde origina el mundo.
Escuchar esa carta, ese bolero siempre de adiós
de sus ojos trigueños.
Lavar mi piel de la miel metafísica, del trópico de su ser.
Soportar los garfios de la ausencia  como  esa  voz agónica
 de la página en blanco ante un poeta.
La lluvia, fruta madura en la hambrienta ternura de la soledad,
está toda en sus manos.
Tardes hay que las rosas abren sus pétalos
Sobre los ríos perdidos por su ausencia.
Pero esta terca mano de mis venas se extiende en demasiados continentes
Y la  puebla y se puebla de todos los crepúsculos.
La razón ya tomó el martillo, propina un duro golpe.
Esta tarde, dolorosamente definitiva
Arranco esta cesta de alba de mi sangre,
Y  la doy al olvido.


NOTA: Mi corazón dentro de la tumba, ya  escuchó
el último clavo.


El origen del mundo cuadro realizado por Gustave Courbet en 1866,
que representa en primer plano un pubis femenino desnudo con las piernas separadas.
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Item Reviewed: Esta tarde. Description: Rating: 5 Reviewed By: Juan Colon
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